Nunca vayas a una negociación sin estudiar el terreno y saber dónde estás parado, no importa si se trata de tu sueldo, un puesto o una asignación pendiente.

Existen antecedentes que necesitas sabes por anticipado: ¿Cuántas opciones tiene tu interlocutor?, ¿cuántas tú?, ¿qué presiones está sufriendo?, etc.

Si planificas, la tensión y el estrés disminuyen y sentirás que tienes la sartén por el mango, ya que el escenario es más claro y podrás visualizar tus opciones.

Cuándo usted planifica, la tensión y el stress disminuyen.

Con un plan seguro podrás negociar más tranquilo y seguro.

Estos consejos fueron elaborados por Tania M. Moreno con datos de Bumeran.com México y Monster.

Justifica siempre tu oferta
Ofrecer poco o pedir mucho no funciona si no sabes cómo justificarlo.

Antes de hacerlo, piensa qué manera te ayudará mejor a demostrar el valor de la solución que propones a una situación concreta planteada por tu jefe, por ejemplo.

Si diferencias tus opciones de la de tus compañeros estás del otro lado, ya que hacerlo significa conseguir valores más altos.

Recuerda que las pequeñas diferencias generan grandes cambios.

Sé paciente, Por lo general, nos gusta resolver todo rápidamente y no tenemos paciencia.

En un proceso de negociación, quien consigue esperar, normalmente consigue mejores resultados. Si el otro lado tiene prisa y tú puedes tomarte todo el tiempo necesario, tu ventaja será mayor.

Si aceptas la primera oferta, existe el riego de que tu interlocutor piense que fue un mal negocio, pues esto puede ser símbolo de debilidad o de que ocultas algo importante que tienes miedo que se descubra.

Con una buena planificación, no tendrás que luchar contra reloj en tu próxima negociación. Recuerda la máxima de Kalimán: “Serenidad y paciencia”.

Ten un as bajo la manga

Es importante que la otra parte quede con una sensación de victoria, de haber hecho un buen negocio.

Para que eso ocurra, es preciso guardar algunas pequeñas concesiones para el final de la negociación. Tu contraparte saldrá con el ego satisfecho y usted con su bolsillo satisfecho

Recuerda que el ego es uno de los factores que más entorpece las negociaciones, así que deja siempre una salida honrosa para que tu oponente pueda cambiar de opinión, sin tener que humillarse.

Ten siempre una alternativa

Nunca negocies sin tener más opciones. Cunado no las tienes quedas a merced del otro. Si el negociador lo sabe, estás perdido, pues tendrás que ajustarte a sus ofertas, aunque no sean las mejores.

Finalmente, pregunta mucho, todo lo que se te ocurra

Los negociadores exitosos hacen el doble de preguntas de las que hacen los “negociadores promedio”.

La pregunta es una herramienta muy útil en las relaciones interpersonales, pues ofrecen la oportunidad de obtener más información.

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