La indecisión es una posible cualidad del modo de ser de una persona que, en el plano concreto del amor, se manifiesta a través de algunas características frecuentes. ¿Cuáles son?

Miedo al sufrimiento

Cualquier persona evita, en la medida de lo posible, el dolor producido por errores innecesarios. Sin embargo, nadie puede minimizar a cero el riesgo de equivocarse. Las personas indecisas aspiran a un nivel de certeza que produce un efecto opuesto al esperado. Genera un bloqueo que impide al protagonista elegir definitivamente qué hacer.

Desconfianza de la pareja

Las dudas propias también pueden proyectarse a la propia relación. Por ejemplo, puede preguntarse constantemente si su pareja le quiere de verdad. Más allá de las demostraciones de amor, siempre existe un espacio para la incertidumbre aunque sea mínima.

Muchas preguntas y pocas respuestas definitivas

Esto se traduce en una duda eterna que experimenta sensaciones contradictorias y sentimientos encontrados de manera frecuente. Esta duda es un ruido mental. El diálogo interior del protagonista está condicionado por una secuencia inagotable de reflexiones, sin embargo, falta determinación para llevar ese plano teórico a la propia experiencia práctica del vivir.

Infravalora su propio criterio

La indecisión no remite al plano exterior sino al propio modo de ser de esa persona y de cómo afronta la realidad. Por tanto, la persona duda de su propio punto de vista y, por ello, busca un refuerzo externo a través de nuevos consejos.

Búsqueda de opiniones externas

Es muy importante pedir consejo cuando existen situaciones de bloqueo en las que la persona considera que el punto de vista externo puede ser una inspiración para clarificar lo ocurrido. Sin embargo, una de las características de una persona indecisa en el amor es que adopta este rol en la relación. Es decir, delega en su pareja la responsabilidad de tomar las elecciones principales.

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