La experiencia de viajar es una de las más positivas de la vida. ¿Tienes la creencia de que un viaje es más divertido solamente porque lo programas en compañía de pareja o amigos? Programar una escapada individual puede tener grande beneficios. ¿Cuáles son?

Autodescubrimiento

El viaje es solo una metáfora exterior de lo que ocurre en tu mundo interior cuando vives esta experiencia. Tu mapa del mundo se expande porque sales fuera de tu zona de confort de forma inevitable. Creces a nivel interno, te conoces mejor a ti mismo y tomas mayor conciencia de tus emociones y sentimientos.

Descanso

A través de esta distancia objetiva también puedes alejarte durante unos días de los aspectos habituales en tu círculo social más cercano. Por ejemplo, compromisos, obligaciones y protocolos. Esta es una buena oportunidad para centrarte en ti.

Libertad de agenda

En relación con la gestión del tiempo, tienes una mayor disponibilidad de horario para programar viajes si no dependes de concretar fechas con otras personas sino que tú decides, de manera proactiva, elegir tu momento favorito para tu viaje.

Superación de miedos

El temor a la soledad condiciona a muchas personas en distintas circunstancias, pero especialmente, en el contexto de un viaje en el que el turista está lejos de su casa y de su entorno de confianza. Los miedos se superan a través de la conquista de la propia experiencia práctica. Durante el viaje, entrenas tu autonomía. Experimentas el placer de tu propia compañía, escuchas tu diálogo interior a partir del encuentro con el silencio.

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Bienestar

Un viaje es nutritivo en términos de salud física y emocional. Al poner freno al estrés, vuelves a conectar con la perspectiva slow en el disfrute del arte, la arquitectura, la gastronomía y, también, al caminar. La prisa queda en un segundo plano.

¿Alguna vez has viajado sin compañía? ¿Te gustó la experiencia?

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